Caminante eterno
Caminante
eterno
A Jasmín
de Despertares
No
era ni siquiera una idea, era una inclinación, un sentir difuso una llamada
sutil que parecía llegar a mí de un
rincón lejano dentro de esta galaxia.
Después
de haber pasado por distintas constelaciones, una nave estelar me lanzó a este
planeta, quizá procedía de Sirio, quizá de Andrómeda, pero algo me decía que
convenía venir a la Tierra.
Me
prestó materia para moverme sobre ella, para interactuar con otros seres y aquí
quedé con sensaciones encontradas. Vivía, luchaba, moría, amaba, odiaba,
sufría, disfrutaba, … y en ese vivir-morir mi alma iba acumulando una ligera
pátina de algo que no sabía definir. En una vida desarrollaba una inclinación
grosera, en otras la moderaba o pulía hasta que la equilibraba. Los entornos,
las culturas en las que participaba iban cambiando, como si fuera un teatro
donde mutaban el decorado y los actores.
La imagen procede de la página de Instagram de Juan Luis Potosí
https://www.instagram.com/juanluispotosi/p/C3O8PIruOYT/?locale=sl&hl=en&img_index=1
Se
fue haciendo más complejo pues se combinaban las inclinaciones bajas con otras
diversas. Había batallas de todo tipo, físicas, energéticas, emocionales y con
cada cuerpo prestado notaba cómo me resultaba más fácil aprender, pulir, integrar.
Incluso en algunas vidas pareció que fuera capaz de vivir muchas experiencias
enriquecedoras y en otras permanecía aferrado a una única situación.
Fui comprendiendo que no sólo era importante la interacción con otros actores en decorados variados, sino que también el teatro mismo, la Madre Tierra, participaba y lo hacía a través de la NATURALEZA.
La Naturaleza me dijo: “Estoy en todas partes, si cuentas conmigo en todas partes te sentirás seguro, te aconsejaré y guiaré. No necesitas hacer grandes cosas, sólo acércate a mí, estoy en todo lo natural, verás colores nuevos, flores que no conocías, te voy a llamar al lugar donde conversaré contigo y sentirás que el mundo es mucho más que tu casa, que tu ciudad, que tu país. Te daré el entusiasmo que necesitas”.
Devolvía
mi cuerpo a la Tierra y fui entendiendo que ella recibía mis experiencias y las trasmutaba e
integraba y volvía a vestirrme de materia para seguir experimentando.
De vez en cuando sentía una cierta nostalgia de algo indefinido y quedaba ensimismado mirando las estrellas que parecían llamarme de nuevo.
Álvaro
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