Tiempos convulsos
Tiempos convulsos
Son tiempos raros, hay que tener una actitud templada y como
dice mi amigo Rodolfo de “De Qué Hablan GEO” creo que es muy oportuna la
frase bíblica “sed sobrios y velad”.
Estas últimas semanas, parece que estuviéramos inmersos en una
vorágine de sucesos que atraen la atención de las personas de forma que el
mayor número de ellas no miremos hacia adentro. Eventos deportivos mundiales o
continentales, terremotos, guerras (aunque nos enfocan sólo en algunas), incendios
de bosques, el eclipse y si faltaba algo los sucesos de Ceuta.
No ví el eclipse, a estas alturas toda monserga con la que los
medios tratan de comernos el tarro, me ponen a la defensiva y me sale el lado
desconfiado. Si dan tanto la tabarra y además hay regalos aunque parezcan
inocentes como unas gafas ¿protectoras?, pues eso ya saben lo que dicen: “Cuando el producto es
gratis, casi seguro que el producto eres tú”.
Me gustaría estar ajeno a las noticias sobre todo de las
conflictivas, pero para conseguirlo quizá tendría que estar en un monasterio o
más aislado aún en un eremitorio. Pero no, hago una vida más bien discreta pero
es inevitable que los sucesos más sonoros me llegan y por qué no algunos me
interesan y procuro informarme y hasta me implico de alguna forma.
Uno de estos últimos es el problema de Ceuta. Sí, me llama la
atención y elijo pronunciarme por varias razones.
Esa fidelidad merece ser reconocida, apoyada y defendida como
cualquier otra ciudad o porción de España que esté situada más próxima aunque ésto
me lleve a ser tildado de nacionalista o con epítetos más descalificatorios o
insultantes.
Por otra parte me pongo en su lugar e imagino cualquier otra
ciudad española, incluída la mía que sea ocupada de un día para otro por una
cantidad de personas similar al número de sus habitantes. Esto ocasiona inestabilidad,
suciedad, desorganización dando pie a que los marginales aprovechen para todo
tipo de delitos. Mientras, responsables políticos disfrutando las vacaciones,
como si la situación no fuera con ellos o sucediera en un país lejano. Parece
que su principal preocupación es mantenerse en la poltrona y complicarse la
vida lo menos posible.
Esperemos que esta situación se resuelva cuanto antes y Ceuta
recupere la tranquilidad aunque dada la parsimonia y dejadez de los
responsables, temo se alargue más de lo conveniente o se complique por la
desidia y la burocracia imperante.
Tratando de retomar el intento de mirar hacia adentro a pesar
de la dificultad por el exceso de sucesos, oí no sé muy bien dónde una frase
animadora que nos invita a permanecer en equilibrio: “Nada de lo que sucede
te puede destruir, confía en el proceso divino”.
Álvaro

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