Tiempos convulsos

 

Tiempos convulsos

Son tiempos raros, hay que tener una actitud templada y como dice mi amigo Rodolfo de “De Qué Hablan GEO” creo que es muy oportuna la frase bíblica “sed sobrios y velad”.

Estas últimas semanas, parece que estuviéramos inmersos en una vorágine de sucesos que atraen la atención de las personas de forma que el mayor número de ellas no miremos hacia adentro. Eventos deportivos mundiales o continentales, terremotos, guerras (aunque nos enfocan sólo en algunas), incendios de bosques, el eclipse y si faltaba algo los sucesos de Ceuta.

No ví el eclipse, a estas alturas toda monserga con la que los medios tratan de comernos el tarro, me ponen a la defensiva y me sale el lado desconfiado. Si dan tanto la tabarra y además hay regalos aunque parezcan inocentes como unas gafas ¿protectoras?, pues eso ya saben  lo que dicen: “Cuando el producto es gratis, casi seguro que el producto eres tú”.

Me gustaría estar ajeno a las noticias sobre todo de las conflictivas, pero para conseguirlo quizá tendría que estar en un monasterio o más aislado aún en un eremitorio. Pero no, hago una vida más bien discreta pero es inevitable que los sucesos más sonoros me llegan y por qué no algunos me interesan y procuro informarme y hasta me implico de alguna forma.

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Uno de estos últimos es el problema de Ceuta. Sí, me llama la atención y elijo pronunciarme por varias razones.


Por razones históricas. Conquistada por el rey de Portugal en 1415, pasa a estar bajo la monarquía española al unirse Portugal a España en 1580. Al producirse de nuevo la separación de ambas naciones en 1640, Ceuta decide no seguir a Portugal y permanecer bajo la corona española. La dinastía Alahuí, actual Marruecos se forma en 1666. A pesar de distintos avatares a lo largo de estos siglos, supo mantenerse fiel a España y rechazar distintas invasiones que se sucedieron.

Esa fidelidad merece ser reconocida, apoyada y defendida como cualquier otra ciudad o porción de España que esté situada más próxima aunque ésto me lleve a ser tildado de nacionalista o con epítetos más descalificatorios o insultantes.

Por otra parte me pongo en su lugar e imagino cualquier otra ciudad española, incluída la mía que sea ocupada de un día para otro por una cantidad de personas similar al número de sus habitantes. Esto ocasiona inestabilidad, suciedad, desorganización dando pie a que los marginales aprovechen para todo tipo de delitos. Mientras, responsables políticos disfrutando las vacaciones, como si la situación no fuera con ellos o sucediera en un país lejano. Parece que su principal preocupación es mantenerse en la poltrona y complicarse la vida lo menos posible.

Esperemos que esta situación se resuelva cuanto antes y Ceuta recupere la tranquilidad aunque dada la parsimonia y dejadez de los responsables, temo se alargue más de lo conveniente o se complique por la desidia y la burocracia imperante.

Tratando de retomar el intento de mirar hacia adentro a pesar de la dificultad por el exceso de sucesos, oí no sé muy bien dónde una frase animadora que nos invita a permanecer en equilibrio: “Nada de lo que sucede te puede destruir, confía en el proceso divino”.

          Álvaro

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